1985: el mundo cuando nació el Cray-2
Corría el año 1985. Gorbachov acababa de llegar al poder en la URSS, la Guerra Fría estaba en su punto álgido y "Back to the Future" llenaba los cines. En España, Felipe González gobernaba con mayoría absoluta y el país acababa de entrar en la CEE (la actual Unión Europea).
En ese contexto, la empresa Cray Research presentó el Cray-2: el ordenador más potente jamás construido hasta ese momento. No lo vendían en tiendas. No existían tiendas de informática como las conocemos hoy. Solo podían comprarlo gobiernos, agencias espaciales y universidades de élite, y se instalaban en salas especiales con sistemas de refrigeración propios.
El primer Cray-2 fue adquirido por la NASA en el Centro de Investigación Ames (California). Allí lo usaban para simular flujos aerodinámicos alrededor de naves espaciales — cálculos imposibles para cualquier otro ordenador de la época.
La comparativa, dato a dato
| Característica | 🖥️ Cray-2 (1985) | 📱 iPhone 17 (2025) |
|---|---|---|
| Potencia | 1,9 GFLOPS | 2.073 GFLOPS ✓ |
| Memoria RAM | 256 MB | 8 GB (32× más) ✓ |
| Peso | 2.500 kg | 170 g ✓ |
| Consumo eléctrico | 195.000 W | ~5 W ✓ |
| Precio original | $17,6M (≈50M€ hoy) | desde 1.199€ ✓ |
| Tamaño | Sala entera | Bolsillo ✓ |
| Velocidad de reloj | 242,8 MHz | ~3.400 MHz ✓ |
| Procesadores | 4 vectoriales | 6 núcleos CPU + 6 GPU ✓ |
| ¿Puede hacer videollamadas? | No | Sí, en 4K ✓ |
¿Cómo es posible que un móvil supere al ordenador más caro de la historia?
La respuesta está en 40 años de miniaturización. En 1985, los transistores (los componentes básicos de cualquier chip) medían unos 1.000 nanómetros. Los chips del iPhone 17 están grabados en 3 nanómetros — más de 300 veces más pequeños.
Más pequeño significa más transistores en el mismo espacio, lo que se traduce directamente en más potencia y menos consumo. El chip A19 Bionic del iPhone 17 contiene aproximadamente 20.000 millones de transistores. El Cray-2 tenía unos 240.000 — 83.000 veces menos.
También importa la arquitectura. El Cray-2 usaba procesadores vectoriales — excelentes para un tipo concreto de cálculo científico, pero rígidos. Los chips modernos son de propósito general: hacen bien matemáticas científicas, gráficos, inteligencia artificial y videollamadas al mismo tiempo.
Para entenderlo sin ser ingeniero
La calculadora de tu iPhone — sí, la app básica que no usa nadie — es miles de veces más rápida que el Cray-2. Y la tienes gratis, instalada por defecto, junto a otras 30 aplicaciones que también superan en potencia al ordenador más caro de 1985.
¿Y qué usaba la gente normal en 1985?
Mientras el Cray-2 procesaba simulaciones nucleares para la NASA, en los hogares españoles empezaban a aparecer los primeros ordenadores domésticos: el Spectrum ZX 48K de Sinclair (con 48 KB de RAM — no GB, kilobytes), el Commodore 64 y los primeros IBM PC compatibles.
Estos ordenadores costaban entre 20.000 y 150.000 pesetas (120 a 900 euros actuales) y se usaban principalmente para jugar a videojuegos y, en el mundo empresarial, para hojas de cálculo básicas. Conectarse a internet no era una opción — la red pública no existía todavía.
La distancia entre "lo que tenía la gente" y "lo más potente del mundo" era astronómica. Hoy, el teléfono que saca fotos en tu bolsillo supera a ambos por márgenes que en 1985 habrían parecido ciencia ficción.
Por qué esto seguirá pasando: la Ley de Moore
En 1965, Gordon Moore (cofundador de Intel) observó que el número de transistores en un chip se duplicaba aproximadamente cada dos años, manteniendo el mismo coste. Esta predicción, conocida como Ley de Moore, se ha cumplido con sorprendente precisión durante 60 años.
Los expertos llevan años debatiendo si la Ley de Moore está llegando a sus límites físicos — no puedes hacer un transistor más pequeño que un átomo. Pero los fabricantes de chips han encontrado nuevas formas de aumentar la eficiencia: chips de múltiples capas (3D), diseños especializados para IA, y arquitecturas completamente nuevas.
🌍 ¿Qué supuso el Cray-2 para el mundo?
El Cray-2 no era un producto para el gran público — solo se fabricaron unas 30 unidades en todo el mundo, y ninguna la compró una persona normal. Pero su impacto llegó a absolutamente todos.
Los modelos meteorológicos modernos deben su precisión a las simulaciones que máquinas como el Cray-2 hicieron posibles. En los años 80, los meteorólogos podían prever el tiempo con 24-48 horas de antelación. Gracias a décadas de cómputo masivo, hoy los modelos tienen un horizonte fiable de 10-14 días. Cada vez que miras el tiempo en el móvil, estás usando el legado del Cray-2.
El Cray-2 también permitió simular explosiones nucleares sin detonarlas. Los tratados de no proliferación nuclear firmados en los años 90 fueron posibles, en parte, porque las superpotencias podían verificar sus armas por ordenador sin necesidad de pruebas físicas reales. Sin esa capacidad de simulación, la disuasión nuclear habría requerido muchas más detonaciones reales en el desierto.
Y en medicina: las primeras simulaciones de dinámica de proteínas — el proceso que hoy permite diseñar fármacos antes de sintetizarlos — se ejecutaron en superordenadores de la era Cray. El diseño computacional de medicamentos ha ahorrado décadas de investigación y ha salvado millones de vidas.
Preguntas frecuentes
¿Era el Cray-2 realmente más lento que un iPhone?
Sí, en términos de GFLOPS brutos. Pero la comparación tiene matices: el Cray-2 estaba especializado en cierto tipo de cálculo científico (operaciones vectoriales) que los chips modernos de propósito general no siempre replican eficientemente. En su dominio específico — simulaciones de fluidos, modelos climáticos — podría dar guerra todavía. El iPhone, en cambio, hace mil cosas a la vez pero ninguna con la misma profundidad de especialización.
¿Cuánto costaría el Cray-2 hoy en euros?
El precio original era de $17,6 millones de dólares de 1985. Ajustado a la inflación, equivaldría a 50-55 millones de euros actuales. Entre 1985 y 1990 se fabricaron unas 30 unidades en todo el mundo.
¿Para qué se usaba exactamente?
Principalmente para cálculos que requerían muchísima potencia: predicción meteorológica a largo plazo, diseño aerodinámico de aviones y cohetes, simulaciones de explosiones nucleares (sin detonarlas físicamente), y modelado de proteínas para farmacología. También lo usaba la NSA para criptoanálisis.
El último Cray-2 apagó sus luces el 11 de febrero de 1999
El Cray-2 con número de serie 2021 fue instalado en diciembre de 1988 en las instalaciones de NetworkCS. Estuvo en activo más de 10 años — una vida operativa extraordinaria para un superordenador, en una industria donde los equipos se sustituyen cada 3-4 años.
Cuando finalmente se apagó, el presidente de NetworkCS, John Sell, lo despidió con estas palabras:
"El Cray-2 ha sido la máquina más interesante y divertida que hemos tenido. Podemos decir, quizá con cierta tristeza, que no los hacen así." — John Sell, presidente de NetworkCS, 11 de febrero de 1999
Durante su larga vida, esa misma máquina encontró un número primo grande — uno de esos hallazgos matemáticos raros que a veces emergen como subproducto de cálculos científicos masivos. En una época sin internet ni Wikipedia, descubrir un primo nuevo era noticia.
Hoy, algunos de los ~30 Cray-2 que se fabricaron entre 1985 y 1990 se conservan en museos. El Musée des Arts et Métiers de París y el Heinz Nixdorf MuseumsForum de Alemania custodian cada uno una unidad. Son piezas de historia industrial: como tener un coche de Fórmula 1 de los años 80 en una vitrina.
Fuente histórica: cray-history.net
El Cray-2 fue una obra maestra de ingeniería para su época. Nadie en 1985 podría haber imaginado que 40 años después, un dispositivo más ligero que un sándwich y que cabe en el bolsillo lo superaría por más de 1.000 veces. La historia de la tecnología no es solo historia de progreso — es historia de democratización radical: lo que antes era exclusivo de gobiernos y agencias espaciales, hoy lo lleva en el bolsillo cualquier persona.