Tres imperios, tres caídas — y uno que aún sigue en pie
En 1888, George Eastman lanzó la primera cámara Kodak con un eslogan que resumía toda una promesa: "You press the button, we do the rest". Tú aprietas el botón, nosotros hacemos el resto. Durante más de un siglo, Kodak cumplió esa promesa y construyó uno de los imperios industriales más grandes del siglo XX.
En 1975, un ingeniero de Kodak llamado Steve Sasson construyó en el laboratorio el primer prototipo de cámara digital de la historia. Pesaba 3,6 kilos, tardaba 23 segundos en capturar una imagen de 0,01 megapíxeles y la guardaba en una cinta de casete. Cuando la presentó a los directivos de Kodak, la respuesta fue: "Es simpático, pero no lo cuentes a nadie". La cámara digital nació en Kodak… y Kodak la enterró.
Treinta años después, esa decisión destruiría la empresa. Pero antes de eso, la cámara digital sería a su vez destruida por algo que nadie en las oficinas de Sony, Canon o Nikon anticipó lo suficientemente rápido: el teléfono móvil con cámara.
En diciembre de 1975, el ingeniero de Kodak Steve Sasson presentó a sus superiores un aparato que había construido en el laboratorio: la primera cámara digital de la historia. Pesaba 3,6 kilogramos. Capturaba imágenes de 0,01 megapíxeles (100×100 píxeles) en blanco y negro. Tardaba 23 segundos en grabar una foto en una cinta de casete estándar y otros 23 segundos en reproducirla en un televisor modificado.
La tecnología era tosca, pero el concepto era revolucionario: fotografía sin película, sin revelado, sin coste por imagen. Los directivos de Kodak lo entendieron perfectamente. Y por eso decidieron no comercializarla.
El razonamiento era impecable desde el punto de vista financiero a corto plazo: Kodak ganaba márgenes altísimos con la venta de carretes y los servicios de revelado. Lanzar una cámara digital hubiera canibalizado ese negocio. Así que patentaron el invento y lo guardaron en un cajón durante años. Mientras tanto, Sony, Canon, Nikon y Casio desarrollaban sus propias cámaras digitales y construían el mercado que acabaría con Kodak.
Sasson construyó el prototipo con piezas electrónicas disponibles en Kodak en aquella época.
Los tres actos: cómo cada tecnología mató a la anterior
Durante más de un siglo, hacer una fotografía era un proceso deliberado. Tenías 24 o 36 oportunidades por carrete — y cuando se acababan, se acababan. Cada disparo costaba dinero real: el carrete, el revelado, las copias en papel. Si la foto salía borrosa o sobreexpuesta, ese dinero desaparecía.
Esa restricción creó un tipo de fotógrafo diferente: más pausado, más consciente de cada toma. La foto de cumpleaños, la de vacaciones, la del bautizo — se esperaban semanas para verlas, y ese momento de abrir el sobre del laboratorio tenía algo de magia que hoy hemos perdido completamente.
Kodak dominaba este mundo con mano de hierro. En 1976, tenía el 90% del mercado de carretes fotográficos en EE.UU. y cerca del 85% del mercado de cámaras. Sus márgenes en el film y el revelado eran extraordinarios. Era una de las empresas más valiosas del mundo.
En 1995, Casio lanzó la QV-10: la primera cámara digital de consumo con pantalla LCD incorporada. 0,25 megapíxeles, imagen granulada, colores irregulares — y aun así fue un éxito de ventas porque resolvía el problema más frustrante del carrete: podías ver la foto al instante y borrarla si salía mal.
Durante la segunda mitad de los años 90 y toda la década de 2000, la cámara digital compacta fue el regalo estrella de Navidad. Sony, Canon, Nikon, Olympus y Panasonic se batían en precio y megapíxeles cada año. El mercado creció hasta los 121 millones de unidades en 2010, según los datos de la CIPA.
Pero el mismo año que las cámaras digitales compactas alcanzaban su máximo histórico de ventas, Apple lanzaba el iPhone 4 con cámara de 5 megapíxeles y, tres meses después, nacía Instagram. El fin ya estaba escrito.
El primer iPhone (junio de 2007) llevaba una cámara de 2 megapíxeles, enfoque fijo y sin flash. Era claramente inferior a cualquier compacta digital de la época. Nadie lo veía como una amenaza para las cámaras.
Tres años después, el iPhone 4 traía 5 megapíxeles, enfoque automático y, por primera vez, una cámara frontal. El mismo mes, Instagram llegaba a la App Store. En 24 horas tenía 25.000 usuarios. En tres meses, un millón. La fotografía había dejado de ser un acto privado para convertirse en uno social.
A partir de ahí, la progresión fue imparable. Los fabricantes de smartphones invirtieron miles de millones en óptica computacional, sensores grandes y algoritmos de inteligencia artificial. Hoy, los mejores smartphones tienen sistemas de triple cámara con sensores de hasta 200 megapíxeles, estabilización óptica, modo nocturno que captura luz donde el ojo humano no ve casi nada, y procesos de IA que seleccionan la mejor foto automáticamente entre decenas de disparos en ráfaga.
Así anunciaba Kodak el carrete en los años 80 y 90
La publicidad de Kodak era maestra en vender emociones, no tecnología. Nunca anunciaba megapíxeles, ni sensibilidad ISO, ni velocidad de obturación. Anunciaba el instante que no querías perderte: el cumpleaños del hijo, la graduación, el primer paso. "Kodak moments" se convirtió en una expresión que ha sobrevivido a la propia empresa.
Cara a cara: las tres eras de la fotografía
| Característica | 📷 Carrete Kodak | 📸 Cámara Digital | 📱 Smartphone 2025 |
|---|---|---|---|
| Fotos disponibles | 24 o 36 (y se acaban) | Ilimitadas (tarjeta SD) | Ilimitadas ✓ |
| Ver el resultado | 1-2 semanas (revelado) | Instantáneo ✓ | Instantáneo ✓ |
| Coste por foto | ~0,60 € / foto | ~0 € ✓ | ~0 € ✓ |
| Resolución | Equiv. ~15-20 MP (35mm) | 5-20 MP | 12-200 MP + IA ✓ |
| Foto nocturna | Film rápido (ISO 800+), limitada | Regular, ruido alto | Excelente (modo noche IA) ✓ |
| Compartir la foto | Copia física en mano | Por email o pendrive | Instantáneo (RRSS) ✓ |
| Edición | En el laboratorio (muy limitada) | PC con software (Photoshop) | En el propio móvil, en segundos ✓ |
| Cámara extra necesaria | Sí (cámara analógica) | Sí (cámara digital) | No — ya llevas el móvil ✓ |
| La "magia" del revelado | Sí — sorpresa y emoción ✓ | No | No |
| Calidad artística analógica | Grano, colores cálidos únicos ✓ | No | Filtros que la simulan |
🌍 ¿Qué supuso cada era para el mundo?
El carrete Kodak democratizó la fotografía familiar. Antes de Kodak, hacerse una fotografía requería un fotógrafo profesional, un estudio y mucho dinero. Con el Instamatic de los años 60, cualquier familia podía documentar sus vacaciones, sus cumpleaños y sus bodas. Los álbumes de fotos se convirtieron en objetos con valor emocional imposible de cuantificar.
La cámara digital eliminó el coste y la espera, pero también algo más: la responsabilidad de cada toma. Cuando las fotos eran ilimitadas, empezamos a hacer cien para quedarnos con una. El acto fotográfico perdió parte de su peso. Y la cámara digital compacta cometió el mismo error que Kodak: no vio venir la amenaza hasta que fue tarde.
El smartphone cambió algo más profundo aún: convirtió la fotografía en un acto social e instantáneo. Una foto ya no era un recuerdo privado — era contenido para compartir, para obtener validación, para construir una narrativa pública de tu vida. Instagram, TikTok, los Stories — todo esto nació de que la cámara estaba siempre en el bolsillo, siempre conectada.
El giro inesperado: el carrete analógico está volviendo
La historia tiene una última ironía: el carrete Kodak, dado por muerto, está resucitando. A partir de 2019-2020, las ventas de película fotográfica analógica comenzaron a crecer de nuevo, impulsadas principalmente por la generación Z — la misma generación que nunca ha vivido sin smartphone.
Kodak relanzó su película Ektachrome E100 en 2018 tras años fuera del mercado. Las ventas de Kodak Gold 200 y Kodak Ultramax 400 llevan varios años en alza. Las cámaras analógicas de segunda mano se han encarecido notablemente en plataformas como eBay y Wallapop. Y han aparecido nuevas cámaras analógicas diseñadas para el mercado actual, como la Kodak Ektar H35, una compacta de medio formato que cuesta unos 50 euros.
Las razones son múltiples: la estética del grano y los colores cálidos del film, la experiencia de slow photography (solo 24 fotos por carrete, sin poder ver el resultado inmediatamente), y una reacción contra la perfección artificial de la fotografía computacional. Paradójicamente, lo que el carrete tiene de "defecto" — el grano, los colores ligeramente incorrectos, la impredecibilidad — es exactamente lo que lo hace atractivo hoy.
En 1976, Kodak tenía el 90% del mercado de carretes fotográficos de EE.UU. y alrededor del 85% del mercado de cámaras. Era literalmente la empresa dominante en su sector sin rival serio. Treinta y seis años después, en enero de 2012, Kodak se declaró en bancarrota con una deuda de miles de millones de dólares. Y la ironía definitiva: la tecnología que la destruyó la había inventado ella misma en 1975. El mismo año en que nació Steve Jobs construía en su garaje el primer ordenador Apple.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Kodak quebró si inventó la cámara digital?
Porque no quiso canibalizar su negocio principal. La venta de carretes y el revelado fotográfico eran fuentes de ingresos extraordinariamente rentables, y la dirección de Kodak decidió protegerlos en lugar de destruirlos con su propia tecnología. Cuando otros fabricantes comercializaron la fotografía digital, Kodak ya había perdido demasiado tiempo. Kodak presentó quiebra el 19 de enero de 2012.
¿En qué año cayeron las ventas de cámaras digitales compactas?
Las ventas alcanzaron su máximo en 2010, con 121 millones de unidades según la CIPA. A partir de 2011-2012, la caída fue constante y brutal, coincidiendo con la mejora de las cámaras de los smartphones y el auge de Instagram. En 2022, el total de cámaras enviadas era de unos 8,5 millones, incluyendo cámaras mirrorless profesionales.
¿Cuánto costaba revelar un carrete Kodak?
Entre el precio del carrete (unos 7-9€) y el revelado en laboratorio (6-10€), el coste total de 24 fotografías era de aproximadamente 14-18€, lo que supone unos 0,60-0,75€ por foto. Si la foto salía mal, ese dinero desaparecía sin posibilidad de repetición.
¿Por qué está volviendo la fotografía analógica?
La generación Z, que nunca ha vivido sin smartphone, redescubre el carrete por razones que tienen mucho de reacción: la estética del grano y los colores cálidos, la experiencia de slow photography con solo 24 o 36 tomas posibles, y el placer de no saber el resultado hasta el revelado. Kodak, que resucitó como empresa más pequeña tras salir de la bancarrota en 2013, lleva varios años reportando crecimiento en las ventas de película fotográfica.
Esta no es una historia de ganadores y perdedores. Es una historia de ciclos. Kodak no perdió porque hiciera mal su trabajo — perdió porque hizo demasiado bien su trabajo durante demasiado tiempo y no quiso cambiar. La cámara digital no perdió por ser inferior — perdió porque el smartphone eliminó la fricción de llevar un dispositivo extra. Y el smartphone ganará mientras sea el dispositivo que siempre llevas encima.
La lección más importante no es tecnológica: es que ningún imperio es permanente. Kodak dominó la fotografía durante 120 años. La cámara compacta dominó durante 20. ¿Cuánto tiempo dominará el smartphone? La próxima amenaza ya existe en algún laboratorio. Puede que esté siendo guardada en un cajón.